(Publicado originalmente el 13 de septiembre de 2016).
Ha sido un largo día, pero con una eterna madrugada.
La noche anterior pasó lo que sabía, tarde o temprano pasaría. Es como
un círculo vicioso, una serie de sucesos cíclicos que enferman a
cualquiera. Intentaré resumir lo que pasó, porque estoy seguro, nunca
más volverá a pasar. Había comenzado poco a poco a tomar nuevamente
distancia de este tipo de lugares, pues no encuentro ya algo
enriquecedor ni valioso en ellos. Por antemano sabía ya que aquí
frecuentan muchos que, como yo, sufren de algún tipo de trastorno o
enfermedad mental, psíquica o interna. En mi caso personal, buscaba por
este medio una manera alternativa para socializar, ya que como todos
saben, soy asocial, huraño y desconfiado.
Había hecho pues nuevos
amigos, gente que "eran más maduros" debido a sus edades o múltiples
ocupaciones. Aún así intenté acercarme, especialmente a dos a quienes
nunca, nunca debí acercarme, pues ya sabía qué tipo de trastorno
padecen.
Sea debido a la mala suerte, a mi mal gusto, a ambos
o a algo más, intenté dejar a un lado los prejuicios, abrirme un poco,
conocerlos y darme a la vez a conocer. Pero ambos tuvieron exactamente el mismo
tipo de reacción hacia mi, como si se trataran ellos de una poderosa
carga de dinamita, y yo sólo un desafortunado fósforo. El primero
explotó hace unas.. 3 semanas, me trató mal porque vio lo que quiso ver
en mi, no la realidad objetiva de las cosas y además porque "estaba molesto" (Pero en
un vocabulario soez, por supuesto). Luego de darme una retahila muy rica
de maldiciones, vulgaridades y términos indecorosos, decidí no volverle
a hablar más, yo ya sabía que él era quien tenía problemas, y culpa a
todos a su alrededor por ser un "transexual incomprendido", sin darse
cuenta que es su vocabulario borde y su actitud soberbia la que hace que
en ningún lado le den un espacio, Es una pena.
Con el segundo
caso, que francamente me lo esperaba menos, ocurrió anoche. Si, lo
admito, estaba deprimido, llevo así desde hace unas semanas y sólo he
emprendido un descenso en mi condición mental, pero incluso, a pesar de
eso, no dejo de ser formal. Le dije al joven en cuestión que en un
futuro cercano me gustaría conocerle así como quiero conocer algunos
conocidos que tengo allí, tomar un café o un té, hacer buenos recuerdos,
conocer lugares nuevos. Sin embargo, como si fuese una mecha comenzó a
insultarme, a llamarme cínico y mentiroso porque según el, eso se
trataba de un coqueteo. Finalmente perdí el control de mi mismo, pues
habían hecho que mi uke entrara en crisis, no me contuve y comencé a
insultarlo, cosa muy, muy rara en mi. Finalmente lo mandé al demonio,
pero ese constante "no te creo" con el cual había yo comenzado a
escribir mis cartas sigue persiguiéndome pese al tiempo. No me interesa
que alguien que se cree un adonis piense que lo quiero llevar a la cama
por invitarlo a un café o regalarle un dulce, pero en fin, ya he
aprendido otra lección. No es posible ser formal y decente, porque te
tachan de mentiroso, vil, cínico o promiscuo, mientras que por todas
partes pululan los jóvenes de sexo fácil, casual y libertino con los
cuales siempre, siempre termino chocando y peleando debido a su manera
de ser.
Primero que todo quiero aclarar dos cosas; la primera, no
soy promiscuo. Quien me conoce bien, lo sabe de sobra, y segundo, no,
no soy un mentiroso. Si tengo raíces en otros países no significa que
soy de allí, que mis ancestros tengan otras nacionalidades no es asunto
de nadie. Si alguien tiene en algún lugar una supuesta carta de amor hecha por mi
en el último mes, me encantaría que me la mostrara, para partirle la
cara en dos por ser un enfermo mentiroso y acosador. Por querer se
amable y preguntar cosas simples, neutrales y normales ahora resulté con
novios que ni siquiera yo conocía, ni conozco, ni por supuesto voy a
conocer. Ese límite que cruzaron con esa serie de calumnias me han
dejado con una sola conclusión; En estos lugares "sociales y
divertidos", por lo menos el 90% de los users están más enfermos que yo.
Por
ello es que lamentablemente no haré más amistades, no frecuentaré
lugares sociales, y me apena por aquellos pocos amigos que si hice y sé
que sienten tanto aprecio por mi como yo por ellos. Sólo quien logra
conocerme, se da cuenta de la verdad de las cosas. No soy de los que van
por el mundo diciendo todo lo que me ha pasado con detalle para que
sientan lástima por mi, y de estas 34 cartas, sólo una habla un poco
acerca de lo ocurrido hace 10 años.. Y aún menos hablan de mi infancia y
adolescencia, así que no puede decir cualquiera que ando como un obseso
de atención gritando a los 4 vientos todo lo que me ha pasado, y las
razones por las cuales soy así, como soy.
Es por esa razón que
esta carta, es la penúltima en este lugar, la última, la carta XXXV será
una carta especial, por tratarse de la última. Es una "tarea" que me ha
dejado la doc, espero que quien la lea, al menos no se aburra de ella. A
todos quienes me dieron su mano, muchas gracias por todo. A quienes
terminaron siendo buenos amigos míos, les doy infinitas gracias. Incluso
a quienes me "tiraron piedras", pues de ellos también aprendí.
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