(publicado originalmente el 15 de agosto de 2015. Editado el día de hoy, 7 de septiembre de 2016)
Dime tu, bella flor de luz, que fuiste concebida con gracia
infinita, esculpida por el mejor de los artistas, ataviada con
maravillosa sonrisa. Dime tu, ángel precioso que entrega sus más
hermosos deseos a quien le parece, con capricho maravilloso, con
elegancia magnífica.
Dime tu, bella flor paradisíaca lo que se siente
danzar con tan increíble delicadeza sobre mis víceras, mientras mis
carnes se carbonizan en la lava?
Dime tu, amor de mis amores,
ángel del cielo, Tallada por los coros celestiales, qué se siente decir
que les amas por esto o por lo otro, mientras hundes con tus magníficas
palabras mi corazón en el fango?
Dulzura preciosa, todos alaban tu
hermosura. Sonríe, canta, bromea, salta. Juega con las palabras que en
la antigüedad, antes de ser tu pensada, guardaban con celo en sus bocas,
creyendo en su verdadero valor. Si.. Eso, "prostituyete", "ama", "rompe
tu corazón". Clava con esas palabras las estacas que me convierten
lentamente en cenizas, lanzándome de nuevo al pozo, en donde hace mucho
debía haber yacido muerto, y como deseaban antes, destruído.
Si..
Y son esas palabras; repulsión, fastidio, incomprensión, asco, odio,
miedo.. Esaas y otras más que no recuerdo en este momento, un
combustible tan poderoso que, con el más mínimo de contacto, prende
fuego a mi ser, calcinándolo, consumiéndolo en un dolor tan exquisito e
insoportable que, aunque no lo crean, me reduce a cenizas.
No.. Ya no
hay salida, no hay futuro, no hay nada más que esta absoluta negrura a
mi alrededor. Qué rayos le diré a la doc la próxima semana? Cielos.
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