martes, 20 de septiembre de 2016

XXVI.

(Originalmente publicado el 7 de junio de 2016)


Miedo, es lo que recuerdo sentir cuando mi cabeza viaja a aquella época. Miedo, odio y asco, esa repugnancia que me despierta el simple hecho de escuchar o leer su nombre, una ira que hace hervir mi sangre, que en mi boca anide un sabor amargo, tan amargo como ese tiempo; diez años atrás. Aunque si lo pienso mejor todo comenzó hace doce años, si, cuando sin siquiera imaginarlo firmé mi propia sentencia por ser ingenuo, estúpido y muy joven.

Quizás en esa época era tan tan atractivo como la miel para los osos, y sin embargo, no me entra aún en la cabeza el cómo una persona puede al menos imaginar u ocurrírsele hacer algo tan macabro y ruin contra alguien. Pueden existir tal vez mil adjetivos en español para describir lo descolocado y aberrante que puede llegar a ser algo así.. Actuar en contra de la voluntad de alguien y de semejante manera. Cómo pude vivir así? Rodeado de cucarachas y ratones, soportando ese yugo por meses solo y en silencio? El asqueroso olor que despedía, la suciedad en la que vivía, la ignorancia, y sobre todo, ese deseo tan egoísta de creer que sólo de ese modo podría obtener algo bueno de mi me sigue calando el alma cuando lo recuerdo, así como recuerdo cómo tan descaradamente me obligaba a beber hasta no recordar nada, hasta perder la conciencia, la voluntad, despertando luego con simples deseos de morir, de vomitar, así fuera encima de su propio estiercol, el de esa asquerosa y demente persona y el de su horrenda familia.

Por qué llegó de golpe todo eso a mi cabeza? Esos recuerdos que pagaría por olvidarlos, erradicarlos de mi mente y de mi vida? Tengo una vieja y querida amiga con la cual había dejado de hablar debido a una discusión, probablemente irrelevante. Luego de 3 años me escribió, se disculpó, me disculpé y retomamos ese lazo, como si el tiempo y el espacio no existiera , como si hubiésemos dejado de hablar tan solo una semana. Por supuesto, cómo ella no conocería a ese engendro maldito? Tenían una amistad en esa época, cuando ella y yo aún no éramos amigos, tan sólo sabíamos que existíamos, y lamento mucho no haberla podido conocer antes de todo eso, pues seguramente ella me hubiese ayudado. Pero volviendo al tema de la razón por la cual escribo esta carta es por la siguiente: Mi amiga tenía y sin siquiera recordarlo contacto con ese maldito engendro en fb. Cuando volví a retomar la amistad con ella y sin tampoco recordarlo yo mismo vi esa foto, esa desagradable figura, esa imagen con cara de "yo no fui", realmente me sentí mal. Por supuesto, era más que obvio que ya no se hablaban desde hacía muchos años, desde que entre lágrimas le conté por lo que tuve que pasar dejó de verle como una amistad, pero ocurre hoy en día que la gente tiene "amigos" por tener, sin recordar a quién permite estar dentro de su círculo social.

Quizás alguien alguien podría comprender lo que se siente querer arrancarte las víceras de tu interior debido al dolor de sentirse en una situación tan desesperante y desesperanzadora como esa? Para alguien sometido a ese yugo no existe el futuro, no existe la esperanza, no existe la fe, sólo queda abrazar la locura y descender al infierno, sin tener idea si algún día podrás salir de allí.

Afortunadamente para mi en este preciso momento me hace efecto la medicina de la noche, la medicación que me mantiene "estable" y "feliz", con la esperanza de algún día "curarme" de esta enfermedad mental en la cual quedé atrapado desde ese entonces, ya 11 años atrás..

Buenas noches..

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