martes, 20 de septiembre de 2016

XXIV.

(Publicado originalmente el 19 de mayo de 2016).


Encontrando en este sitio el único lugar en donde de manera desinhibida puedo desahogar todo lo que siento cuando vuelvo a caer en las insoportables crisis que sufro de vez en cuando, vuelvo aquí para escribir nuevamente, una nueva carta, un nuevo grito mudo que deseo lanzar desde lo más profundo de la oscuridad de mi ser. Desde ayer volví a recaer, y es justamente la razón por la cual sigo en un estado indescriptible, me estoy asfixiando, sudo, lloro, peleo contra mis demonios internos en vano, pues como siempre, logran ganarme las batallas. De dónde nace tanto dolor, tanta inseguridad, tanta incredulidad? Es tan desesperante que ya no logro discernir entre la realidad y solo un juego mental en el que caigo una y otra vez de manera infinita, pero cada vez sin embargo, más profunda y complicada.

Porque el agujero oscuro que quedó en mi pecho desde hace 10 años se abre periódicamente dándole paso a la desesperanza, el dolor y ese intenso y ardiente deseo por terminar finalmente con todo, dormir para nunca más despertar. Mi razonamiento esta destruido, la más mínima sensación de desconfianza puede arrazar con todo lo que construyo con increíble esfuerzo, la culpa que siempre amarga el sabor en mi boca, quiebra mi voz, destruye cada insignificante deseo de salir de este pozo oscuro en el que me encuentro, solo quedándome desesperación.

Y lo sé, pueden repetirme sin descanso que "soy único, capaz, fuerte, inteligente" u otras cosas más, no puedo creer en nada porque mi cabeza se ha roto, dividido en trozos y solo hay a cambio un "dolor exquisito" algo que bien me puede impulsar a darle por fin punto final a una historia aburridora. No creo, no puedo creerlo aunque deseo creer, pero es más fuerte el temor, el terror de ser abandonado, humillado, pisoteado hasta volver a ser polvo de nuevo, porque en este estado constante en el que caigo de vicio por la desconfianza y la falta de autoestima, me impiden levantarme cada vez que caigo de nuevo.

Enceguecido y condenado a ser lo que sueñan, aman y odian a la vez, el trofeo de turno, el amigo o la pareja perfecta. En verdad desea algo como yo a su lado? Estoy acaso delirando? La soledad me hace alucinar con el espejismo de alguien perfecto que solo tiene palabras dulces y llenas de amor para mi?. Debo admitirlo, estoy fascinado con la paciencia, cariño, ternura que contienen sus palabras. Acaso es todo eso para mi? Si es así, para quien más son aquellas bellas frases, esa pasión arrazadora, esas manos perfectas que aparentemente acarician mi rostro a diario, haciéndome sentir lo que posiblemente nunca he merecido tener.

Desvanecer es lo que deseo, lentamente, creyendo en lo que quizás puede o pudo ser, quizás.. Solo dentro de mi solitario ser, amando con la fuerza que no tengo para derrotar los fantasmas que se agrupan en mi pasado para perseguirme eternamente, riéndose de mi, aislándome hasta desintegrarme por completo y por fin, darles a todos ellos la dicha de descansar.

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