(Publicado originalmente el 30 de julio de 2015).
Caballero negro, de resplandeciente e impecable armadura,
No hay quien no tema de ti! Tu imponencia, tu hermosura!
Caballero negro de finos modales y comportamiento,
Serás desde luego la razón de tu eterno desprecio.
Hombre noble con gran osadía, Dispuesto siempre a dar la vida,
Creíste en el amor, oh no, que gran error.
Entraste de lleno a las fauces desalmadas de la ironía,
Y de tu semblante perfecto y seductor,
Intacto y pulcro quedó, pero en tu alma quedó tatuada la desdicha.
Caballero negro, magníficas galas te cubren, te decoran,
Pero las lágrimas caen rodando en el silencio de tu corazón.
Hombre alabado, querido y engrandecido por la nobleza que en él aflora,
No sirve de nada tu gallardía, por tu error, tu ignorancia te ha condenado eternamente al dolor!
En aquel lugar, ese valle de terror a donde has sido lanzado sin dilación,
Es ahora tu refugio, tu condena, tu morada y tu camino.
Arrastrando mentiras, burlas, traiciones, que aberración!
Solitario estarás, aislando, desapareciendo tristemente en el infinito.
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