miércoles, 7 de septiembre de 2016

XIV.

(Publicado originalmente el 31 de julio de 2015)

Una fuerte bofetada con palabras llenas de razón,
Me despegó del suelo, lanzándome muy lejos.
Caí dando vueltas, confundido, sacándome el corazón.
Y cuando de repente me di cuenta, oh cielos..

Perdí la venda!

He vuelto a ver, vi mis manos, el corazón en el suelo,
Me incliné para tomarlo, limpiarlo, revisar si seguía latiendo.
Pero para mi sorpresa lo hacía, vigoroso y contento,
Sonreí satisfecho, sintiéndome vivo, airoso y satisfecho.

Palpé mi cuerpo, aún envuelto en harapos ennegrecidos,
los sacudí con mis manos, encontrando en mi piel mil cicatrices.
Pasé mis manos hacia atrás, hacia mi espalda,
Aún estaban allí, mis negras alas aún pegadas, recuerdos de días felices.

Las moví entonces y aunque rotas, aún funcionaban,
Peiné mi cabello con los dedos, aspirando el aire oscuro.
Y el enorme hoyo en mi pecho, el corazón de vuelta me reclamaba,
Allí lo dispuse, abrí mis alas y volé de nuevo, allí, en mi paraíso eterno y nocturno.

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