(Publicado originalmente el 31 de julio de 2016).
El jueves tuve una última terapia con la analista
psiquiátrica, y esta es una de las dos razones por las cuales escribo
esta carta. Es de madrugada, me siento tan terriblemente mal como quizás
debería sentirme todo el tiempo, como siempre me quisieron ver los que
creen que "si no soy de ellos, no debo ser de nadie". Volviendo entonces
al tema con esta doc, fue un corto pero muy agradable tiempo en su
compañía, muy lamentablemente para mi ha sido la última vez que podré
hablar con ella, la próxima semana vuelve la doc "de siempre", pero más adelante, supongo yo. Al hablar con ella en
esta última ocasión me di cuenta de algo; aún no estoy "curado", al
tocar el tema de "rigor" (lo ocurrido hace 10-11 años) volví a llorar. Y
lloré como un idiota, no podía parar, entonces le dije que a pesar de
todos estos esfuerzos hechos durante 2 años y medio con las terapias, me
doy cuenta que aún no he logrado sanar esa profunda herida que a mi
parecer, creo que no podrá sanarse jamás.
Estuvimos pues de
acuerdo en que la terapia que estoy recibiendo en el departamento
afectivo no es quizá la más adecuada para mi teniendo en cuenta todo lo que
"nos pasó". Una terapia cognitiva enfocada única y exclusivamente al
presente no es lo que busco, mucho menos lo que necesito. Cómo poder
enfocarme en el presente cuando el pasado me pesa aún tanto que no puedo
superarlo todo? Vivo arrastrando esos fantasmas, esos ojos verdes
preciosos con los que aún, por bueno o por malo, sigo viendo en mis
sueños. Entonces me prometió esta analista el hacer algunos cambios. Claro, lo
agradecería muchísimo, no es que la doc de siempre sea mala doc, todo lo contrario, es que
es una terapia que definitivamente no me está ayudando del todo..
Ahora Está la
segunda razón, que en realidad se divide en dos. Siento ganas de reír,
una risa amarga, de esas que se tienen mientras te vas desmoronando
lentamente. Por supuesto, algo que comienza mal, termina, y para mi
dicha al menos puedo o al menos he logrado encontrar una manera de
manejar este tipo de situación. Alguna vez años atrás un joven (que por
supuesto, me caía y me sigue cayendo mal) me gritó en la cara mientras
bebíamos; "usted es un idealista!". Claro, tenía toda la razón en ese
momento y lo acepté (pero no es esta la razón por la cual me cae mal, es
algo más personal que una simple charla entre alcohol). No me molestaba
ni me molesta aceptar las cosas como son, pero con el paso de los años
me doy cuenta que el idealismo, por supuesto, no está basado con los
pies en la tierra. Pero aún cuando soy ya consciente desde luego de que
esto no me traería nada bueno, me he dado cuenta también que aunque no
va conmigo esta corriente, sigo idealizando a cierto tipo de personas.
cómo puedo ser yo tan imbécil? Nadie tiene una respuesta exacta a esta
pregunta, y tengo que decirlo, es un defecto propio que ya me está
colmando la paciencia. Debo aceptar de una vez por todas cual es mi
lugar en "este mundo", y es que simplemente aquí no tengo lugar alguno,
ni en un plano más elevado ni tampoco en uno más bajo y denso. El limbo,
la nada, las desiertas tierras de las profundidades a donde me
lanzaron, ese es mi maldito lugar y de ahí por, Dios! No debo salir ni
siquiera para echar un vistazo. No tengo idea de cómo si quiera se me
ocurrió tanta tontería, no sé por qué me dejé llevar por palabras, ideas
erróneas sobre mi.
El día que realmente comprenda el significado de la frase "No he nacido para amar o ser amado", seré realmente feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.