martes, 20 de septiembre de 2016

XXVIII.

(Publicado originalmente el 28 de junio de 2016).

sentado frente a una lejana pared estoy aquí, así, pensando en ti, la más extraña y bella casualidad que he tenido la fortuna de encontrar este año. No soy de los que suele reponerse rápidamente de una pérdida, me cuesta tanto como lo que le cuesta a un anciano subir una colina, o para un enfermo brincar de la cama y correr felizmente a su trabajo. Tengo que admitirlo, sigo muy herido, inestable, pensativo. Sigo con deseos de llorar por lo mordaz de sus palabras, quien no se sentiría así luego de entregarlo todo de esa manera? Aun el "no te creo" me sigue como un verdugo, el que desea asesinarte sin por supuesto, conseguirlo.

Pero volviendo a la dicha de haberte encontrado en mi camino, me has ido enseñando poco a poco, con paciencia inagotable que esas palabras que meses atrás declararon un odio innegable son, en últimas, producto de la inmadurez juvenil.

No se cómo o en que momento nos vimos tan cercanos el uno al otro que logramos abrazar el dolor mutuo, limpiar lentamente las heridas que nos dejaron esos terribles traumas pasados. Era posible llegar hasta aquí? Y la verdad es que la oscura niebla que todo lo rodea en este abismo al fin parece brindarnos algo de cobijo, de consuelo a nuestro dolor.

Quisiera entonces dedicarte a ti, magnífico ser oscuro, algunas palabras de cariño, gratitud y gozo. Es posible que alguien como tu acepte a algo como yo? Lo sé, sé que te sientes tan manchado y sucio como yo, sé que cometiste errores, que sientes que debes seguir pagando por todas tus culpas. Pero permíteme por favor en esta ocasión decirte una vez más lo siguiente; las mismas palabras que me dijeron hace ya 10 años atrás, y que su veracidad está bien ejemplificada en mi: "todo es karma, todo se paga, todo se devuelve". Ahora quiero que sepas la verdad, ya pagaste lo tuyo, ya has conseguido tu karma, ahora es tiempo de disfrutar de éste sin hacerte daño a ti, y sin hacérselo desde luego a nadie.

Cuan más grande y generoso es un corazón, por más oscuro y podrido parezca, siempre valdrá la pena. La gratitud incluso por las más crueles y terribles experiencias tienen también su pago de vuelta. Al igual que yo, gozas de una magnífica buena suerte, esa que los demás envidian de positiva o negativa manera. Incluso en el más remoto rincón de este abismo en el cual habitamos puede encontrarse la paz, la felicidad; es la hora de renacer, no esperes más.

Gracias por estar a mi lado, no soltaré tu mano..
Soltarías tu la mía..?

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