martes, 20 de septiembre de 2016

XXXI.

(Publicado originalmente el 31 de julio de 2016).

Dolor.. Dolor, te has acordado de mi? Dolor magnífico "dolor exquisito". Vuelves a mi para hacerme olvidar lo sufrido, hacerme recordar por qué existo, encontrar la razón de todo lo vivido. Dolor latente, dolor que ampolla mi ser, aquellas palabras dichas sin pensar, su contenido verdadero. Por qué nadie comprende el verdadero significado de la magia que encierran las palabras? Solo tu, dolor, puedes recordármelo, sólo tu te esmeras en mostrarme la verdad oculta en medio de la luz, en medio de la oscuridad. Gratificante eres, pues aún en medio de llanto y suplicios, eres tu quien nunca, nunca a pesar de todas las circunstancias, me abandonará.

Dolor, eres la única verdad que comprendo, quien me ha tomado de la mano y acompañado en los peores momentos de mi existencia. Acaso cómo podrá olvidar yo aquellos segundos de espasmos en los cuales corría yo por ese estrecho corredor y casi sin ropa para huir de mi desgracia, saliendo a la calle y gritando desesperadamente en busca de la ayuda que jamás obtuve? Insensato es el corazón de quien sabiendo perfectamente lo que hace, encuentra "motivos" o más bien excusas para su proceder.

Dolor incansable, eres tu la musa que se apodera de mi cuerpo, y tan sólo las gotas de mi sangre maldita mil veces pero aún así codiciada deseas beber para saciar tu sed, sed de mantenernos a nosotros, los malditos, al menos un poco de deseo de vivir, así sea sólo por ti. Dolor, viste sus palabras? Su nobleza e inocencia se clavan como hachazos en mi espalda, en mi pecho, en mi corazón. Cómo no se da cuenta del significado de lo que dice? Lo sé, no soy nadie, no soy nada, soy el trofeo de las sombras, el premio mayor para los curiosos, un objeto que pasa de mano en mano sin mayor motivo, el tesoro de un colecconista excéntrico y abaricioso, no tengo por ende derecho a sentir, ni siquiera a ti.

Permíteme por favor dormir en tus brazos, secar mis lágrimas con la fortaleza de tu ser.   Permíteme sentirte hasta el punto de dejar de sentir, pues es la única manera que tengo para poder de algún modo volver a ver la luz.. Y olvidar que no tengo derecho a ser feliz.

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