lunes, 27 de febrero de 2017

XLIV.

Cuéntame sobre tu mundo.  Dime, cómo es? Lleno de estrés, o tranquilo y manejable..? Veo tu mundo desde lo que parece ser otra dimensión, en donde estoy ausente, mirando todo como un mero espectador.  Ese mundo soleado y precioso que no sabes cuidar.. No lo disfrutas?  Conozco algunos que lo aman, lo cuidan, lo trabajan con esfuerzo.   Un mundo verde y azul, de hermosos colores luminosos que dan calor, vida, aire.  Y solo un suspiro en ese, tu mundo, equivale a una vida que perece al mismo tiempo.  Tu mundo es hermoso, por qué no lo cuidan?

Mi mundo, en donde estoy y tampoco estoy es gris, húmedo, oscuro y frío.  Mi mundo carece de colores tan brillantes, a cambio, el opaco color blanco hace intentos por brillar, pero no da más espacio que a la niebla y el agua.  Mi mundo es gris, es negro, es húmedo y solitario.  Ese mundo que no puedes ver, y si lo haces por un momento, te aburre, te asusta, te fastidia.  Tienes suerte, pues en el tuyo puedes disfrutar del sol sin temor, ver la vida que florece a tu alrededor.  En el mío en cambio, la naturaleza parece querer no esorzarse demasiado en sobrevivir.  Debería yo tabién hacer lo mismo..?

Simbología de palabras que nacen en un lugar sin vida, Puedes tu interpretarlas?

XLIII.

Demoledores son los años que continúan pasando,
el tiempo que parece no detenerse para de ese modo
seguir desgastando los recuerdos de lo que nunca fue,
lo que jamás debió haber sido.

Se burla de mi, con esa sonrisa cínica desde el pasado,
y sin poder hacer otra cosa más que rogar perdón y piedad
en vano, pues incluso la muerte se burla de mi,
dándome la espalda, para no ofreerme la paz de sus heladas manos.

Cómo pudo ser así? Creer que la venganza perfecta existe,
siendo egoísta con el mundo, creyendo que tienes el poder.
Vives ahora en tu infierno, arrastrando contigo todo lo que pudiste tomar,
pero estás en el fondo tan solo como yo.

Ni la mejor medicina puede hacer de los recuerdos sueños,
convertirlos en un pasado inexistente que vive en la carne.
La memoria se puede perder, pero en el inconsciente  aún estás,
aún existes, no puedo dejarlo atrás...

martes, 14 de febrero de 2017

XLII.

Siente tú, la melancolía de un ser de tinieblas eternas.  Siente cómo sus ojos al borde de las lágrimas te mira, te observa, y sin decir nada,  desea con una voluntad inquebrantable abrazarte y fundirse con tu aliento.  Un frío que penetra la carne y luego, con suavidad te intenta brindar abrigo y claro, con sus manos blancas y su figura de piedra tallada, te envuelve como deseando jamás dejarte ir.  Descubre tu, dulce ser de luz  que más allá de parecer algo mundano o inútil, es un sentimiento profundo, nacido de las tinieblas buscando ofrecerte lo que tu de él lamentablemente, no podrás encontrar.

No, no es posible.  Para nosotros no es posible encontrar la paz que proporciona el sentirse amado, sólo hay un caos de desesperanza y depresión.  El anhelo infinito de encontrarnos con algo o alguien que haga un contrapeso a este destino es casi una lejana utopía; Es posible vivir peor..?  Revela en tus ojos la respuesta al mar de destrucción interna a la que hemos sido condenados, la indiferencia que destruye cualquier poderosa muralla construida para resguardar sentimientos tan inocentess y sensibles que, con sólo desearlo son heridos o incluso destruidos.  Conoce tu nuestrro secreto, cuídalo, protégelo en silencio de todo mal que pueda causar cualquier tercero.  Serías tu capaz de ocultar y no mostrar o revelar nuestra triste realidad?  En silencio, cuidándote, cuidándonos de no perecer en el intento.  Reservando para la intimidad lejana en la que nos sumergimos pese a la distancia, siendo capaces de ser uno solo por momentos.  Sé tu, el portador de luz que ha logrado encontrarme el guardián de lo que ves, escuchas y sabes, y a cambio siempre te vamos a proteger con todas nuestras fuerzas hasta el día en que la llama de la vida se extinga, quedando sólo cenizas de un deseo hecho realidad.

viernes, 3 de febrero de 2017

XLI

Consternado en casa me encuentro. Con un vacío enorme en el pecho y el estómago, solitario, aún más solo de lo que me pude imaginar.  Hallegado finalmente este día, el día en que he comenzado a olvidar.

Por supuesto, esta sensación no debía ser del todo mala, ni del todo buena, sentir que olvido lentamente mi pasado me deja una sensación enorme de vacío, porque de uno u otro modo le había tomado cariño.  Me abandona, llevándose recuerdos de días de infierno.  Me abandona llevándose también pocos lindos recuerdos de días oscuros, grises, lluviosos y de tormenta que parecía que, si salía a la calle, me llevarían a varios kilómetros al sur de ese lugar.  Me abandonan esos ojos verdes que deseaban mi muerte, me abandonan esos ojos marrones que sólo deseaban manipularme a su antojo para convertirme así en el único culpable de todas nuestras desgracias.

Consternado estoy, más que nada debido a la eficacia de un fármaco que me impulsa a olvidar, cada día los recuerdo menos, cada día los olvido más, cada día pierden importancia en mi existencia, y se convierten en extraños sin nombre ni origen, así como si en un acto de piedad, la medicina se tragara todo el dolor que incluso había llegado a mis huesos, a mi alma, a mi ser.  El fin de un tormento, incluso de algunos aún mas antiguos que ese suceso ya 11 años atrás, se traga en sus fauces químicas y de compuestos extraños toda una vida, y siento como si de forma inesperada dejo de tener un tormentoso pasado, una dolorosa infancia, una terrible adolescencia.

No sé si molestarme o alegrarme, pero lo que si sé es que al menos, aunque en este momento estoy pasando por una precaria situación, me siento perdurbadoramente tranquilo.  Ya no hay espacio para un pasado, un ayer, sólo tengo un pesente y un futuro en blanco, porque mis sueños ya, apunto de alcanzarlos, parecieran que determinaran el comienzo de un fin.