martes, 16 de agosto de 2016

X.

(Publicado originalmente el 28-7-2015)

Y heme aquí de nuevo. vacilando en este mar de contradicciones en las que no puedo engancharme a ninguna, pues ninguna puede si quiera encontrar algo de lógica en mi. Respiro, existo, puedo ver, y sin embargo, soy un ente en medio de la nada, buscando a quien le entrego todo con desesperación, y aún así, no logrando nada con ello. Heme aquí, sentado de nuevo con el laptop en mis piernas, con la cabeza dándome vueltas y el corazón saliéndose de mi pecho, buscando a su dueña, o quizás es que nunca se dio por enterado que jamás tuvo un dueño. Todo se torna gris, todo es oscuro dentro de mi, tinieblas profundas que sentencian el juicio que hace años se dio por terminado. Esa noche invernal en donde rogué por morir, sin tener derecho siquiera a ello. Posiblemente el karma me juega todo el tiempo malos momentos, todos a la vez, todos en menos de unas cuantas horas, me pregunto si no ha sido ya suficiente, si tan terrible me comporté en otros momentos de la historia como para merecer todo esto.

*


Los polvorientos caminos del terreno ensucian mi piel. El negro inmenso de la noche eterna en un lugar donde jamás se ven las estrellas consume lentamente cualquier corazón, independientemente de como este sea. La inmensa nada, la soledad, el vacío, huesos esparcidos y árboles retorcidos de bellas ramas que quizás, en algún momento dieron los mejores frutos. Parecen seguirme, vigilarme en silencio. La brisa que levanta el polvo del suelo dibuja formas antropomorfas que parecen gritar enmudecidas, adoloridas, olvidadas, me pregunto si ese es el destino de todo ser que vive en la eternidad oscura, ser la nada, con sus cuencos negros en donde alguna vez seguramente tuvieron bellos ojos, sus bocas desesperadas intentado lanzar un grito silencioso de desesperación. Camino sin rumbo, sin mapa, sin meta, camino solo arrastrando las tristezas de un pasado en donde creí poder ser feliz. Camino errante, solo, con una sed y un hambre que nadie se ha atrevido a saciar plenamente. Camino mirando hacia arriba, preguntándome si sus ojos se atreverían realmente a mirarme, y con una sola palabra sacarme de todo esto, de nada, de este espacio vacío e infinito.

Tormentosos son los sentimientos que se mueven libremente alrededor de mi cuerpo, palabras repletas de ira, rabia, lenguas viperinas que alguna vez me atrajeron con promesas vacías. Qué puedo dar ahora cuando ya no me queda nada..? Me tiendo de rodillas sobre las piedras negras, con el corazón en la mano y con una quebrantada dignidad adolorida que, junto conmigo, baja la cabeza esperando ser nuevamente agredido.  Pero oh, si! Claro..! Por fuera todo parece magnífico! Enseño una magnífica sonrisa que contagia a todos y hace pensar que soy normal, que soy todo un ejemplo!. Mis palabras son alegres, transparentes. Son el reflejo de todo el que busca complacerse con una supuesta felicidad pintada en mis labios, con bromas, increíbles juegos de palabras y sobre todo, una inmensa esperanza que decora mi hablar. Porque es así, no es de otro modo, soy como un espejo. Quien se acerca puede verse a si mismo, mas alegre, divertido, el mejor concejo les ofrezco sin dudarlo, encuentro en cada uno eso que ellos mismos habían perdido. Agradezco inmensamente en quien cree en mi, en que comprende que tienen algo dentro de si, algo magnífico, algo que yo en el fondo he perdido. Me alegra la vida hablar, hacer feliz. Como si esa felicidad que reflejan e irradian pudiese calmar el hastío oscuro en donde habito.  Es malo hablar..? Pero como dice un artista, cantante que admiro "Déjame hablarte acerca del amor, no es costoso, te gustaría intentar..?". Condenado a ser incomprendido.

IX.


(Publicado originalmente el 26-7-2015)

Mándame un beso, una sonrisa, una carta,
Con cualquiera de ellos me conformaré.
Lanzame una flor, una parte de tus dichas,
Que conforme con ese poco, te aseguro, sobreviviré.

Pero mándame algo, no importa, así sean las sobras,
Porque el yugo, los pecados y el dolor es enorme.
Con tan solo unas gotas de tu tiempo, de tus notas,
Alivian el desconsuelo que a mi alma lentamente carcome.

En verdad, te lo imploro, te lo ruego,
Y de corazón te lo escribo.
Mas vale las sobras de tiempo,
Que volverme loco en este caos, en este hastío.

Una sola pizca de amor es suficiente,
Para calmar a este corazón impuro.
Que eternamente condenado sufre infame,
En las penumbras del abismo, solitario y moribundo.

VIII.

(publicado originalmente el 26-7-2015)


Horror nocturno, empieza nuevamente a verse la noche, anuncia que el otoño se acerca, la humedad, el frío, y entonces, la melancolía. Vuelve la noche y con ella el trágico sonido de la nada, la vida poco a poco se apaga, la lluvia continúa, y el sabor de la ausencia me abre heridas por todas partes, qué es esto? Por qué tiene que pasar de nuevo..?

Escucho sonidos, ruidos, miro para todos lados, los busco y no encuentro el lugar de donde vienen, pero siguen ahí, están. Me bebo la dicha que nunca siento por dentro, buscando la forma de ser feliz, de no depender, de no aferrarme, y sin embargo, sólo logro una cosa, desear gritar, rasgarme la carne, morir en dolor. escucho música, la música de mis tormentos, la línea fina de la cordura desaparece, el hilo que me mantiene como trapecista de la vida quiere ceder, y entonces, caer de nuevo en el vacío.

Hace unas noches tuve un sueño, tuve varios, de hecho, y en ellos estabas tu. Sueño y cuando despierto la decepción se apodera de mi, el hastío, pierdo la cordura.. Tengo la sensación que en cierta forma tengo la culpa, pues tomo los medicamentos en un desorden total, un día a las 21, otro día a las 4, otros simplemente no tomo. Pero cómo no hacerlo? Es eso o soportar el saber que no puedo hablarte, así que las cosas empeoran para mi desgracia, con o sin pastillas, pero es aún peor sin ti.. Me carcome la angustia, me ahoga el pánico, siento que me ahogo en el mar de la desesperación. No quisiera que, si eventualmente empeora mi estado, arrastrar conmigo a la persona de quien me he enamorado, de paso sé que arrastraría a unas cuantas más.. Qué hago? Dónde me escondo? Por qué no puedo mentir..?

Hace unos días también soñé con Ana, es extraño, cuando nos encontramos juntos en el mismo sueño todo se ve mas distinto, mucho mas real, mucho mas completo. En uno ella luchaba a mi lado, era atacada y no pretendía defenderse.  La entiendo, si estuviese yo en su lugar tampoco lo hubiera hecho, no si quien te ataca es alguien tan importante para ti, necesita alimentarse de ti, entonces dudé en defenderla. Al día siguente soñé con ese hilo, ese por donde camino, el hilo de la cordura. Es blanco, flexible, pero la extensión de éste y el camino que debo recorrer sobre esa hebra es enorme, pierdo la fe, pierdo la esperanza de caer en ese abismo oscuro, entonces ese hilo se revienta bajo mis pies, y está ella allí, lanzándose hacia mi al abismo sin pensarlo dos veces. ese "NO LO HAGAS!" era imposible de callar, pero ella no tenía un atisbo de duda, adoptando una posición que le permitía caer con mas velocidad y alcanzarme. Entonces me toma de un brazo y con todas las fuerzas de su diminuto cuerpo intenta arrastrarme hacia arriba. le salen alas que agita con increíble energía, le cuesta mucho trabajo, como si pesara mucho más de lo que de por si ya peso.. Quizás era el peso de todas las culpas que cargo, pero su voluntad, así como es la mía, es de hierro cuando ama. Con una increíble lentitud asciende, me jala, no cede. Sigue su camino hacia arriba y aunque se ve cansada no se detiene hasta dejarme en la cima, en donde había comenzado mi camino. Parece agotada, como si hubiese corrido una maratón, entonces cae al suelo y sonríe, me dejó desconcertado.

Quizás no estoy aquí, quizás sólo estoy soñando..? Quizás es esta otra realidad, y en la verdadera estás realmente tu a mi lado. Dormir entonces, yacer en en la realidad, disfrutar de los días en los que podía estar bajo la luz del sol sin que éste me quemara, estar con mis pocos pero buenos amigos, tomarte de la mano, y aunque siempre cargaré con un pasado en el infierno podría de nuevo sonreír, luchar, sobrevivir y morir mirando lindos tus ojos.

VII.

(Publicado originalmente el 24-7-2015)

De nuevo me quedo solo, con la piel en los huesos,
Sintiéndome como idiota, por haber herido de ese modo tus sentimientos.
Y es que de tantos años en penurias, de ir sumando uno tras otro los fracasos,
Del exceso de oscuridad quedo ciego, y de repente llegas tu y me dejas deslumbrado!

Es esa luz que irradias, la dulce miel de tu corazón me cautiva,
dejándome tan perplejo, que con facilidad digo cualquier tontería.
Perdona mi torpeza, mi estrechez y obtuso pensamiento,
Soy un oscuro avergonzado, incluso de su propio reflejo.

Ya hablar de desconfianzas, de heridas abiertas de ese pasado incierto,
Poco y nada vale la pena, importa solo el hoy, y el aliviar tu descontento.
Seré torpe de palabras, no soy muy bueno en esto,
Pero me basta con que me leas, me perdones y olvides ese amargo momento.

Y es la luz que irradias, esa calidez, de veras, quedo ciego,
Tomará meses en acostumbrarme, antes de poder mirar contigo al firmamento.
No hace falta que lo repita, mas sólo una cosa quiero dejar en claro,
Que todo este tiempo, sentimiento y trabajo juntos no podrá ser en vano!

Te quiero.

VI.

(Publicado originalmente el 23-7-2015)


**

Háblame en silencio, dilo una vez más,
Las palabras prohibidas en un mundo mas allá.
Los colores no existen, tampoco la verdad,
Donde nuestras carnes se hacen ceniza con tu magnífico brillar.

Dolor intenso que se cierne sobre nosotros,
La crudeza de la verdad,
El dolor moribundo de nuestras almas
Cuando decidimos despertar.

Y es que en el abismo todo es totalmente distinto,
La realidad es distorsionada, La vida es un laberinto.
Cuidado te pierdes!, Que extraño, anonadada?
Camina por la cuerda floja conmigo, y déjate caer,
toma mi mano, y déjame ver tu alma destrozada.

*

Ojos inmensos de mirada curiosa, que me siguen a donde voy,
siempre con su sonrisa perfectamente dibujada.
Por qué nunca me dejas?, por que siempre me escuchas cuando ya mas no doy,
Por qué tus respuestas siempre tienen un gran alivio a mi dolor..?

Y es que en esta tortuosa oscuridad en donde hoy me encuentro,
No hay ayuda no hay consuelo.
La vida es una utopía, una negada verdad,
En donde no hay esperanza, y estás condenado eternamente al destierro.

Mírame de nuevo, extiende tu mano,
Demuéstrame con actos que desde el comienzo yo estuve equivocado.
Y permíteme entonces yacer al fin y al cabo,
Como siempre debió ser, muerto, solo y acabado.

**

V.

(Publicado originalmente el 17-7-2015

Dolor, que te asomas desde aquella oscura esquina, lanzando y clavando esas finas agujas en mi pecho y de ese modo consigues tu alargar mi agonía.

Dónde estas..? Aquella venda que cubre mis ojos cada vez que me enamoro me deja así, ciego.  Ciego, y camino por lugares desconocidos, dudo, levanto mis manos un poco y sigo buscando ese algo que siempre he deseado y siempre me ha sido negado. Y amo, amo con la fuerza oscura de mi interior, amo con toda las fuerzas de mi alma, un amor como yo, condenado, cuestionado, humillado, pateado, escupido y abandonado. Amo con todo mi ser, con toda la negrura del lugar al que he sido lanzado, amo con desmedida locura, con lo que bien me caracteriza, con insaciable sed de amor.

He decidido arriesgarme al amor, y aunque tengo claro que es un sentimiento negado a todo ser quien como yo, deambula eternamente en las tierras malditas, siento también que debo levantarme, alzarme con toda mi soberbia y arriesgarme una vez mas. Para mi desgracia sólo consigo minar aún más mi cordura, estoy al límite, entregando todo y esperando a al menos no ser ultrajado. Mi salud mental ha ido en un fuerte retroceso, desde hace algo mas de un mes caí en picada, estuve en manos de alguien, que como en algunas veces anteriores, se alimentó de mi, enredando entre sus dedos el delgado hilo que sostenía mi cordura, y ocurrió de nuevo, volví a caer. Aún así me levanté, me sacudí y comencé de nuevo el camino sin retorno. Sin embargo, alguien me ha detenido, y entonces con una magnífica suavidad me habló, y la venda volvió a cubrir mis ojos, quedé perplejo, sorprendido, y aunque me lo negué a mi mismo no recurrí a demasiados métodos para eludirle, entonces me di cuenta que me estaba volviendo a enamorar.

Qué es lo que escucho...? Oh, si.. No es nada nuevo, son las risas desde el infierno, celebrando el dolor en el que yo mismo me envuelvo, mis pensamientos caóticos, mis crisis de pánico, de angustia, las heridas que me abro buscando calmar el dolor que me calcina por dentro. Y me pregunto a todo esto, si es que produzco miedo, repulsión, rabia y eso impulsa de manera automática y deliberada a hacer caer y caer yo mismo en el error, o quizás no.. Simplemente ya todo acabó, es el fin del camino, del la búsqueda, del temor, es el momento de consumirme en ese dolor calcinante y volverme uno mas con el polvo del suelo de este lugar, este valle oscuro de olor fétido y nauseabundo, deshacerme como las brasas antes de ser consumidas, partirme en trozos hasta que no quede nada, entregarme, como siempre quisieron, sin resistencia a los brazos de la muerte.

domingo, 7 de agosto de 2016

IV.

 (publicado originalmente el 15 e julio de 2015) 

Han pasado unos días, me doy cuenta de ello porque oscurece y aclara frente a mis ojos. Ya no reviso el calendario, de vez en cuando la hora, que ha pasado a ser 4 números en fila que cambian constantemente, que a veces muestran la misma cantidad, que se pierden, y con ello, pierden totalmente el sentido de su existencia, o quizás es lo contrario y soy yo quien la pierde, el sentido de mi propia existencia conforme esos números cambian. Hoy he sido aconsejado, debo salir, tomar aire fresco, sentarme en el jardín y disfrutar de la tarde, y aquí estoy. Estoy sentado en el jardín, escuchando a lo lejos gritos de niños que discuten algo que no comprendo, veo uno que otro auto, las nubes moverse, y entonces me percato que todo esto tan hermoso que me rodea ha perdido completamente su sentido a mis ojos.

Tengo que admitirlo, si bien mi salud mental ha decaído a un borde en el que sólo en un par de días van a evaluar, en parte es mi culpa. He dejado de tomar mis medicamentos a las horas exactas, a veces incluso los olvido, pero no puedo evitarlo, cada cuanto alguien me dice con tanta intensidad que le importo? Y aunque anoche la realidad de verle al rostro me chocó como cuando te lanzan un balde lleno de agua fría quería hacerlo, atreverme, arriesgarme a que todo lo que poco a poco se ha ido gestando tome forma y fuerza, sin embargo, al parecer ha sido destinado a perecer nuevamente entre mis manos. Y no es para menos, simplemente soy un caos, soy yo y ese monstruo que me devora, soy yo y esa niña de amplia sonrisa que día a día me codea y me dice "ánimo, todo va a estar muy bien". Por supuesto, quién soy yo para cuestionar aun ser de luz? Quién soy yo para llegar de la nada e intentar cambiarle la vida a una de esas siluetas que, como escribí en la primera carta, se asoman a ese pozo con agua al que estoy condenado a vivir sintiéndome ahogado, que me había estirado sus manos, y que ahora no sabe, estoy seguro, cómo hacer para soltar mis manos y así poder huir?.

Hoy en día no salgo, ni siquiera a revisar el buzón o si al caso a botar la basura, conforme avanza el tiempo me aterra más salir a la ciudad a dar una vuelta y hacer diligencias que quedarme en cama doblando o triplicando las dosis de mis medicamentos y bebiendo como loco. Y es que en este averno mental en e que me encuentro no hay salvación, mucho menos si la única persona que más me importa no refleja ni un ápice de sentimiento en su rostro. Me encantaría poder seguir escribiendo, desahogando mis trastornos, pero incluso esto me está costando demasiado. Quizás simplemente deba dejarme consumir por las sombras, volver a ser arrastrado hacia el fondo del abismo y perderme en él, con todas esas almas que claman mi muerte, mi condena, mi eterna desesperación.

III.

Ah, dolor infinito que reposa en mis venas, en mi carne, en mis huesos, tu fragancia pútrida alivia mi alma, ensordece mis sentidos, nutre el aliento muerto de mis lamentos, le das un sentido a mi dolor. Malditos sean los dedos que te escriben, te halagan y se sacian de ti, de tu destino, pues en él encuentro yo el camino que me llevará al infinito oscuro de los abismos que me llaman por mi nombre, condenándome a ser indeseado en todas las realidades, todos los planos, desterrandome y condenandome al eterno olvido.

Desesperanza sea mi compañera, la que me susurra, la que me consuela, desesperanza que me alimenta, que me alienta a no morir, a soportar esta agonía, desesperanza que escribió mi historia con la sangre que me sacaron con tortura incipiente, con lujuria, con la idea de dibujar en mi rostro el sabor de la muerte. Desesperanza, mi compañera, mi guía, mi mejor amiga, la que me despierta todas las tardes y me arrulla en las madrugadas. Tus gélidos dedos se entierran en mi piel, me desgarran, me reconfortan. Tu mirada me duele, me desangra, me matan, me reviven, me desangran, tus palabras me ensordecen con tus mil sonidos, con tu lengua biperina. Me atan a la agonía, me relajan, me mantienen en un sopor reconfortante que me produce alegría, no me dejes, por favor te lo ruego, se por favor mi eterna compañía, la que me han negado por años con desgarrante indolencia, con esa luz eterna que perfora y desintegra lo poco que me queda de este corazón que a ti se aferra.

Sean las sombras mis amigas, mis consejeras, las eternas mensajeras de la desdicha que de mi se ha enamorado, y con cada una de sus cartas me demuestra que a la soledad eterna he sido condenado, delicadamente labrando un lecho en el cual eternamente estaré destinado a estar recostado para desde allí mirar al cielo de un negro profundo, de nubes rojas y olor mortecino.

Miren mi pecho!, oh, si!, ese increíble agujero! Ese en donde pasa a través de él cualquier mano, cualquier brazo, pero agranda cada insulto, cada amor destrozado que con desespero me aferro y del mismo modo, una y otra vez, estoy destinado a ser rechazado. Pero claro, quién quisiera con todos los sentidos despiertos tomar la mano de este ser condenado? por supuesto, nadie, estoy condenado a ser despreciado. Y entonces vuelven las cartas desdichadas de aquel ser que del averno me ha enviado, nuevamente comentando lo mal que me han tratado, lo mucho que por siglos me ha amado! Y entonces yo que hago con tanto amor imposible idealizado?

Por favor, no sientan lástima, nadie necesita de mártires, bien me repetían en el pasado, pasado que se ha grabado con una fuerza tan infinita como la eterna noche a la que he sido brutalmente castigado. Dígame alguien allí arriba, conocían alguna vez algún clamor similar a este?, allí, desde la intensa luz de eterna primavera, con olor a flores y a hierba fresca, donde no hay lugar mas oscuro que la sombra fresca que los árboles ofrecen de la luz intensa, de la luz eterna y bendecida de su padre, el que les ama con supuesta e irremediable energía, y que les abrazará hasta el final de sus días.

II.


(Originalmente escrito el 12 de julio de 2015)

Oportuna eres, desdicha!, pues te acuerdas de que existo cuando mi corazón palpita de alegría, y como águila hambrienta atacas, llegando de la nada para abrir tus garras y con ellas atravesar y desgarrar mi regocijo, qué sería de mi, si sólo tu te acuerdas de mi..!?

Infinita satisfacción sienten desde el averno, pues cuando entrego mi corazón siempre me lo lanzan a los pies y contra el suelo, escucho sus cantos, sus alegrías, la satisfacción que sienten al ver sufrir el alma mía. Y así es, una y otra vez, quizás llegue aquel día en que se cansen, se aburran de esta marioneta oscura a la que le colocaron los hilos de sangre a golpe de tormento y sonrisa cínica, nada dura para siempre, ni siquiera un amargo tormento.

I.


(Originalmente escrito el 11 de julio de 2015)

Había intentado escribir muchas veces. Muchos años de intentos fallidos, de muchos pensamientos confusos, quizás incluso prohibidos, sin embargo, quise hacer un nuevo intento. Últimamente me han dicho que tengo la facilidad, como un don, no obstante, aún si fuese cierto no lo creería, porque con los años y los sucesos siempre me terminan rondando con la misma expresión "no te creo".

Hablando con quien he tenido la dicha de conocer y abrir espacio nuevamente en mi me ha dicho algo, algo que me ronda una y otra vez; "las palabras son superfluas". Entonces me detengo, miro los sucesos que me han marcado desde que en 2004 decidí aparecer por primera vez, y me pregunto si soy todo lo que me han dicho. Claro, muy lejos de querer entrar en detalles o quizás intentar escarvar dentro del oscuro abismo de mi pasado hay un común denomninador, las parejas no me duran, soy yo quien siempre está mal? Y por supuesto miro al pasado, haciendo una retrospectiva mirada a mis traumas, y de esos sucesos que se marcaron en mi cuerpo y alma los he venido cargando como una cruz, cruz que sólo aumenta su tamaño cada vez que alguien aparece en mi vida, le ofrezco todo y termina con un "no te creo".   Entonces esa cruz que vuelvo a ver toma una nueva forma, adaptándose según las circustancias.  Crece y libera un olor pestilente, un aire gélido y está siempre rodeado de un polvo fino pero negro como la noche, que ensucia todo lo que toca y por supuesto, cuando reacciono y me detengo, me doy cuenta de que esa cruz, ese monstruo, me está comiendo.

Si pudiese yo definir todas las diversas formas a las que me he sometido para "sobrevivir" y para "definirme", entonces me doy cuenta que no existe, que es tan descomunal, horroroso y mortífero que la palabra "abominación" es la única que me llega, la más cercana.  Una palabra de origen antiguo que define algo que en la actualidad ya no se conoce, pues fue concebida para lo inconcebible, algo que el tiempo quiso tragarse, pues no existe nada capaz de definir esa palabra, y si, es esa la única, abominación es lo que me define.

He intentado muchas veces frente a mis terapeutas hablar al respecto, pero jamás creí que, a pesar de llevar año y medio asistiendo a terapias de "rehabilitación psíquica" ese tema se me hiciese tan difícil. He intentado algunas veces, pero las reacciones de horror en sus rostros me hacen comprender la naturaleza de mi ser, me avergüenzo, tanto como cuando me dicen ese "no te creo" que me cala por dentro, me deja sin aire y sólo consigue aislarme cada vez más en una isla desierta en donde siento que incluso el suelo en donde reposan mis pies me detesta.

Uno tras otro, año tras año después de todos los sucesos que me lanzaron al infierno del desprecio y el olvido me doy cuenta que, entre más intento cambiar o salir, mas errores cometo. Quizás pueda hacer una analogía que justamente ahora ha llegado a mi mente, y es bastante acertada. Es como si tu no supieses nadar, te lanzan a un pozo y en un intento desesperado por no hundirte en el fondo estiras tus brazos hacia arriba. Y cuando eso ocurre no se ve nada, se ven algunas siluetas, si al caso. Entonces esas siluetsa son antropomorfas, te rozan tu piel, intentas agarrarte de ellas, que tienes esperanzas, que vas a sobrevivir.   Sin embargo, cuando me toman y se dan cuenta de lo que soy me sueltan, una y otra vez, como si esa agonía del ahogo en ese lugar nunca terminara; sin tener derecho a morir, sin tener derecho a ser salvado, sólo condenado a ser visto, curioseado y desechado con total asco. Por supuesto, ha de haber quienes pasen al frente con el pecho inflado y la frente en alto y digan lo mismo "no te creo", por supuesto, no me creen, porque así soy, en el fondo, desesperado.

Lamentablemente para mi no he recibido una especificación clara de orden psiquiátrico, no sé de qué padezco. Aún así, aunque me dijeran el nombre de esa enfermedad lo dudaría, pues me siento tan anormal como aquella palabra que bien me define, o al menos se acopla mas a mi.  Quizás no me han dado ningún parte médico, porque soy tan extraño que no saben en dónde colocarme, si sufro de esto o de aquello, si manifiesto cierta conducta relacionada con esto otro y todo ese entretejido de léxico que desconozco y no me importa, en últimas, ese monstruo que antes era una cruz y me come vivo sólo sigue creciendo, con o sin vocabulario médico, entierra sus colmillos en mi, generando un dolor irracional, como aquel que se siente cuando te torturan con la intensión de mantenerte vivo, ver tu rostro descolocado en pánico y sufrimiento mientras se ríen de ti, disfrutando palmo a palmo condenar, usar, jugar, hasta que te sientes desintegrado.