martes, 16 de agosto de 2016

VII.

(Publicado originalmente el 24-7-2015)

De nuevo me quedo solo, con la piel en los huesos,
Sintiéndome como idiota, por haber herido de ese modo tus sentimientos.
Y es que de tantos años en penurias, de ir sumando uno tras otro los fracasos,
Del exceso de oscuridad quedo ciego, y de repente llegas tu y me dejas deslumbrado!

Es esa luz que irradias, la dulce miel de tu corazón me cautiva,
dejándome tan perplejo, que con facilidad digo cualquier tontería.
Perdona mi torpeza, mi estrechez y obtuso pensamiento,
Soy un oscuro avergonzado, incluso de su propio reflejo.

Ya hablar de desconfianzas, de heridas abiertas de ese pasado incierto,
Poco y nada vale la pena, importa solo el hoy, y el aliviar tu descontento.
Seré torpe de palabras, no soy muy bueno en esto,
Pero me basta con que me leas, me perdones y olvides ese amargo momento.

Y es la luz que irradias, esa calidez, de veras, quedo ciego,
Tomará meses en acostumbrarme, antes de poder mirar contigo al firmamento.
No hace falta que lo repita, mas sólo una cosa quiero dejar en claro,
Que todo este tiempo, sentimiento y trabajo juntos no podrá ser en vano!

Te quiero.

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