domingo, 7 de agosto de 2016

II.


(Originalmente escrito el 12 de julio de 2015)

Oportuna eres, desdicha!, pues te acuerdas de que existo cuando mi corazón palpita de alegría, y como águila hambrienta atacas, llegando de la nada para abrir tus garras y con ellas atravesar y desgarrar mi regocijo, qué sería de mi, si sólo tu te acuerdas de mi..!?

Infinita satisfacción sienten desde el averno, pues cuando entrego mi corazón siempre me lo lanzan a los pies y contra el suelo, escucho sus cantos, sus alegrías, la satisfacción que sienten al ver sufrir el alma mía. Y así es, una y otra vez, quizás llegue aquel día en que se cansen, se aburran de esta marioneta oscura a la que le colocaron los hilos de sangre a golpe de tormento y sonrisa cínica, nada dura para siempre, ni siquiera un amargo tormento.

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