Tienen agallas..
Perfumados con el aroma de flores, caminando con la elegancia y suavidad de un gato. Ellos son, los que tienen agallas. Acercándose con tranquilidad, con palabras llenas de buen humor, sociables en apariencia, se saben hacer aceptar y darse a querer, si, ellos.. Tienen agallas. Tomando ventaja de quien tienen en la mira, acercándose poco a poco y cada vez más, ganándose la confianza, asegurando que han llegado para quedarse, si, así son, y lo consiguen.
Tienen agallas, porque saben aumentar el nivel de confianza, contando sus tragedias desde antes de haberse dado a conocer. Promulgan su dolor a los cuatro vientos, y los más nobles y buenos de corazón son los que caen ante sus historias de vida, deseando de alguna manera poder ayudar, o darle fin al tormento. Pero así son, querido lector, los grupos sociales que mantienen los tienen atados bajo el yugo de su dolor. Algunas veces por lástima, otras por rabia y rencor, todos se unen y los quieren cuidar, y es ahí cuando elijen al más vulnerable para hacerse con él. Y tienen agallas, porque aún sabiendo el peso de sus propias palabras, no las miden antes de expresarlas.
Tienen agallas, porque cuando conocen un dolor más duro y triste que el propio, tienden su mano, haciendo promesas impensables, llenando sus gargantas con palabras de amor. Tienen agallas porque saben lo frágil que es un corazón atormentado, más atormentado que el de ellos mismos, y entonces, comienzan su escalada, enamorando sin pensar en lo potencialmente peligroso que ésto podría ser para ellos ni mucho menos, para quien ya entre sus manos, tienen para su placer. Envuelven con falsos sentimientos, mintiendo aún cuando saben que de todo, es lo que menos deben hacer; tienen agallas porque al herirse a sí mismos, marcan esas heridas en el corazón de quien les aman, lo saben, y sin embargo, lo hacen con un indiferente tono de placer.
Tienen agallas porque destruyen corazones con plena conciencia de sus actos, tienen agallas porque disfrutan haciendo sufrir, y además culpan a quienes son inocentes, y perdonan a los que al igual que ellos mismos, jugaron con sus sentimientos alguna vez; tienen agallas porque son plenamente conscientes de que su autodestrucción, implica la destrucción de quienes han manipulado a su antojo, y parecen disfrutar de ello.
Y así pues, con las mismas agallas con las que recibieron confesiones de tortuosas experiencias de los que han elegido para hacerlos sus víctimas, juegan, mienten, crean falsas esperanzas, insultan, hieren y se van, sin pensar más que en su egoísta y aparente miseria. Tienen agallas, por último, para seguir cayendo en el error, y aún sabiendo esto, no les importa, pues sólo les importa su propio dolor.