martes, 20 de septiembre de 2016

XXII.

(Publicado originalmente el 10 de abril de 2016)

Es posible ser mas odiado?
Claro, aún cuando ni siquiera hago un esfuerzo mínimo para salir de mi condena, aún cuando me esfuerce al máximo, hasta calcinar mis alas, mi piel, mi carne o mi corazón es claramente imposible. Sólo me resta seguir escuchando el tic tac incesante del tiempo, aquel que me recuerda que no va a detenerse, y será tan implacable como lo han sido quienes me han visto desde arriba sin hacer nada al respecto, o los que me extendieron su mano para ayudarme, soltándome horrorizados con la realidad, llenos de rabia, si, pero eso ya no tiene remedio.

Claro, por qué debería preocuparme?
De vez en cuando y de quienes menos me espero me dan un duro golpe para que reaccione, son a quienes llamo amistades, que, aunque lejos, cuando más lo necesito me dan palabras de aliento, realidad, me regañan por aceptarlo todo sin mostrar algo de aprecio por mi maldita existencia. Claro, es falta de carácter, una mezcla extraña que han logrado en mi, soy el experimento fracasado para unos, el objeto de codicia de otros, la cosa que debería ser destruída; la kimera que no merece existir. Cierto o falso en algo tienen razón, me aman y odian a la vez por ser lo que soy, la cosa rara, la maleable, la que con unas migajas de afecto se logra controlar a un punto desquiciante, la razón por la cual me odian y me aman es por mi increíble voluntad en todo lo que me decido hacer, pero en mi falta absoluta de carácter frente a quien logra obtener mi corazón. es irritante, patético y horroroso.

Pero no puedo evitarlo, lo he intentado todo, qué puedo hacer? Levantarme en contra de quien más quiero? Me parece completamente antinatural. Aún cuando sea yo el antinatural, el que debería ser fuerte, el indestructible, el rudo, el admirado, aclamado o no sé que más, simplemente no puedo. Tengo el valor para enfrentarme a quien sea, aplastarlo con tan solo mi mirada, con mis palabras cargadas de la oscuridad que todos de uno u otro modo saben que contengo, pero ese ímpetu orgulloso e imperante que me hace mantener una posición privilegiada sobre muchos es lo que desaparece, una vez alguien encuentra mi corazón.

Vale la pena?
En verdad vale la pena que tenga uno? Vale la pena ser tan virtuoso, carismático y orgulloso? Si me enamoro toda esa impenetrable fachada insensible que tengo se va al suelo frente a quien consigue mi corazón, es por eso que había decidido autodestruirlo, pisotearlo yo mismo, hacerlo trizas bajo mis pies y frente a quien supuestamente y en ese enontonces, me amaba. La sola idea de ser esa dualidad tan asquerosa me desgasta, desgasta mas a quienes se acercan a mi, estaba segurísimo de que nadie encontraría de este modo las cenizas de mi corazón, ocultándolo lejos de toda mirada curiosa o loco suelto, y sin embargo, alguien logró encontrarlo.

Y esos extremos por los cuales me muevo me envejecen aún mas de lo que de por si he ya envejecido, las heridas no se cierran, y la más vieja de todas ellas se abre cada vez que me repiten las mismas palabras, con la misma energía, con la misma malicia; "odio". CÓMO DEMONIOS NO CREERLE A QUIEN MÁS QUIERES?? Cómo demonios no creer en sus palabras? Las que con su suavidad me levantaron, me concedieron el cariño que busco, con esa misma suavidad destilan el odio y la rabia que hoy en día me profesan?. Si es el deseo de quienes mas quieres, si siempre creíste en ellos, por qué no creerles? Soy un maldito ingenuo, lo sé, pero les creo. A todos y a cada uno de ellos, su rabia, su indolencia, todo eso lo absorbo con la misma increíble fuerza que amo, amo su odio porque eso es parte de todo aquello que acepté, ese incontenible deseo, esa increíble fuerza, esa inquebrantable voluntad de hierro con la cual correspondí enceguecido y convencido, les creo, y a la vez creo que en su momento y de algún momento, por muy loco que suene, amaron eso de mi, ese carisma, lo que más han odiado..

Qué queda entonces?
Alguien ha encontrado mi corazón, esos fragmentos de polvo que pisoteé con vehemencia, los trozos que rechazaron, los pedazos de esa basura que hirió las manos de quien en su momento lo sostuvo han sido nuevamente encontrados. Realmente lo confesaré, me asustó, sentí temor. Cómo es posible que alguien encontrara eso? Acaso tiene habilidades de todo un arqueólogo experimentado? Quizás un detective expedito? Quizás todo eso, quizás mucho más incluso. Alguien que ha estado siguiéndome en silencio y con un sigilo que cualquier gato envidiaría, alguien que digno de un premio a la serenidad, y que, al parecer y según sus propias palabras, cayó conmigo al pozo, y quiere salir de él junto a mi. Entonces poco a poco ha ido acercándose, me hace sentir como una fiera enjaulada, herida y asustada.

Pero apuesto a creer en su paciencia, en su sensatez, en su constancia. Apuesto a que algún día y aún desde este profundo, oscuro y desolado abismo y en compañía de alguien, pueda encontrar paz.

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