(Publicado originalmente el 10 de abril de 2016)
Es posible ser mas odiado?
Claro, aún cuando ni siquiera
hago un esfuerzo mínimo para salir de mi condena, aún cuando me
esfuerce al máximo, hasta calcinar mis alas, mi piel, mi carne o mi
corazón es claramente imposible. Sólo me resta seguir escuchando el tic
tac incesante del tiempo, aquel que me recuerda que no va a detenerse, y
será tan implacable como lo han sido quienes me han visto desde arriba
sin hacer nada al respecto, o los que me extendieron su mano para
ayudarme, soltándome horrorizados con la realidad, llenos de rabia, si,
pero eso ya no tiene remedio.
Claro, por qué debería preocuparme?
De
vez en cuando y de quienes menos me espero me dan un duro golpe para
que reaccione, son a quienes llamo amistades, que, aunque lejos, cuando
más lo necesito me dan palabras de aliento, realidad, me regañan por
aceptarlo todo sin mostrar algo de aprecio por mi maldita existencia.
Claro, es falta de carácter, una mezcla extraña que han logrado en mi,
soy el experimento fracasado para unos, el objeto de codicia de otros,
la cosa que debería ser destruída; la kimera que no merece existir.
Cierto o falso en algo tienen razón, me aman y odian a la vez por ser lo
que soy, la cosa rara, la maleable, la que con unas migajas de afecto
se logra controlar a un punto desquiciante, la razón por la cual me
odian y me aman es por mi increíble voluntad en todo lo que me decido
hacer, pero en mi falta absoluta de carácter frente a quien logra
obtener mi corazón. es irritante, patético y horroroso.
Pero no
puedo evitarlo, lo he intentado todo, qué puedo hacer? Levantarme en
contra de quien más quiero? Me parece completamente antinatural. Aún
cuando sea yo el antinatural, el que debería ser fuerte, el
indestructible, el rudo, el admirado, aclamado o no sé que más,
simplemente no puedo. Tengo el valor para enfrentarme a quien sea,
aplastarlo con tan solo mi mirada, con mis palabras cargadas de la
oscuridad que todos de uno u otro modo saben que contengo, pero ese
ímpetu orgulloso e imperante que me hace mantener una posición
privilegiada sobre muchos es lo que desaparece, una vez alguien
encuentra mi corazón.
Vale la pena?
En verdad vale la pena que
tenga uno? Vale la pena ser tan virtuoso, carismático y orgulloso? Si
me enamoro toda esa impenetrable fachada insensible que tengo se va al
suelo frente a quien consigue mi corazón, es por eso que había decidido
autodestruirlo, pisotearlo yo mismo, hacerlo trizas bajo mis pies y
frente a quien supuestamente y en ese enontonces, me amaba. La sola idea
de ser esa dualidad tan asquerosa me desgasta, desgasta mas a quienes
se acercan a mi, estaba segurísimo de que nadie encontraría de este modo
las cenizas de mi corazón, ocultándolo lejos de toda mirada curiosa o
loco suelto, y sin embargo, alguien logró encontrarlo.
Y esos
extremos por los cuales me muevo me envejecen aún mas de lo que de por
si he ya envejecido, las heridas no se cierran, y la más vieja de todas
ellas se abre cada vez que me repiten las mismas palabras, con la misma
energía, con la misma malicia; "odio". CÓMO DEMONIOS NO CREERLE A QUIEN
MÁS QUIERES?? Cómo demonios no creer en sus palabras? Las que con su
suavidad me levantaron, me concedieron el cariño que busco, con esa
misma suavidad destilan el odio y la rabia que hoy en día me profesan?.
Si es el deseo de quienes mas quieres, si siempre creíste en ellos, por
qué no creerles? Soy un maldito ingenuo, lo sé, pero les creo. A todos y
a cada uno de ellos, su rabia, su indolencia, todo eso lo absorbo con
la misma increíble fuerza que amo, amo su odio porque eso es parte de
todo aquello que acepté, ese incontenible deseo, esa increíble fuerza,
esa inquebrantable voluntad de hierro con la cual correspondí
enceguecido y convencido, les creo, y a la vez creo que en su momento y
de algún momento, por muy loco que suene, amaron eso de mi, ese carisma,
lo que más han odiado..
Qué queda entonces?
Alguien ha
encontrado mi corazón, esos fragmentos de polvo que pisoteé con
vehemencia, los trozos que rechazaron, los pedazos de esa basura que
hirió las manos de quien en su momento lo sostuvo han sido nuevamente
encontrados. Realmente lo confesaré, me asustó, sentí temor. Cómo es
posible que alguien encontrara eso? Acaso tiene habilidades de todo un
arqueólogo experimentado? Quizás un detective expedito? Quizás todo eso,
quizás mucho más incluso. Alguien que ha estado siguiéndome en silencio
y con un sigilo que cualquier gato envidiaría, alguien que digno de un
premio a la serenidad, y que, al parecer y según sus propias palabras,
cayó conmigo al pozo, y quiere salir de él junto a mi. Entonces poco a
poco ha ido acercándose, me hace sentir como una fiera enjaulada, herida y asustada.
Pero
apuesto a creer en su paciencia, en su sensatez, en su constancia.
Apuesto a que algún día y aún desde este profundo, oscuro y desolado
abismo y en compañía de alguien, pueda encontrar paz.
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